Te he escuchado en la penumbra
Te he escuchado en la penumbra, en la noche de un día caótico. Tú Palabra confirma la búsqueda hacia la salvación. Porque el misterio de Dios se ha aclarado, mediante la Obra más grande que nuestra comprensión nos permite entender. Mi voluntad, es cada vez más certera, aunque debo decir, que siempre hay obstáculos con los cuales lidiar y, a su vez enfrentar con gran ecuanimidad e humildad el mensaje de Tú predica.
Incompletas han sido mis aproximaciones hacia ti Señor, me encontrado ante la dicotomía de la existencia misma, entre el bien y el mal. El sufrimiento es la oportunidad de cambio, la aceptación de nuestra cruz, y el seguimiento de tus mandatos. Me inclinó ante Tú Gloria, ante la gran magnificencia de toda una Tradición y ante Tú gran Presencia. Mi fe es sumamente firme, aunque mis decisiones inconsistentes. Esto ha sido la lucha en la que he estado durante mucho tiempo, y que considero que no cesara, sin antes, aceptar y remediar mi condición de pecador.
Pruebas que se maximizan y que nos llaman hacia un sendero de Paz y Amor. La verdadera muestra de Amor, sólo se dio, se da y se dará a través de Ti. La fraternidad cristiana, es el cuerpo de la Iglesia que forma parte del Hijo del hombre. En Él tiene su origen, ya que como segunda persona de la Trinidad, le ha dado fortaleza a Dios Padre y Espíritu Santo en su Creación y la continuidad hacia el acercamiento del hombre hacia Dios mismo.
Agradecido estoy Señor mío, por lo que nos has dejado, por lo cual la promesa de un nuevo Reino esta próximo, siempre y cuando cooperemos ante dicha Gracia. Mis sentidos se agudizan y tienen como fin entender cuáles son los comportamientos adecuados para no lastimar y ofender al prójimo. ¡¡¡Te venero, te respeto y te adoro!!!
