Sobrevolando
Es inevitable detener esta reflexión constante, en todo
Momento y en cada momento, es decir, entre lo maravilloso
Que puede ser el ser humano y lo egoísta, dos puntos tan extremos,
Que en algún momento tendrán que hacer las paces.
La única alternativa para que suceda este encuentro es
Aprendiendo a respetarse tanto emocionalmente como físicamente.
He pensado tantas veces en no perderme y no ganarme. Pero también en perderme y ganarme. Dualidades entremezcladas tan dulces como la miel y tan amargo como el alcohol.
Mi destino o mi vida tiende a ser feliz y a momentos infeliz ¿Será que necesitamos de ambas? ¿Será saludable desechar alguna?
Impulsos eléctricos que guían y desvían la mirada de un águila que vuela por encima del valle, pero por debajo del espacio.
Espacio reducido el que le ha tocado, pero tan salvo de tanto mal y de tanto bien. La batalla continúa entre el gritar y el hablar, cuando a veces es tan malo hablar y mejor gritar.
Ya no quiero brincarme los charcos o lagunas... quiero ver una para saber cuál es mi gesto.
¿En qué estado me he encontrado todos estos años? ¿En qué golpeo cada rostro que no veo? Sería mucho mejor no ser tan ridículo, sino más sencillo.
Tormenta que hay en esta urbanidad; de todo tipo. Exageración de todo, de la desmedida amabilidad y la maldita soberbia ¡Carajo! ¿Es qué no te ves que haces con tus rosas y cuchillos?
Con tantas manos, tantos ojos me pierdo y me encuentro en su muy particular manera de actuar.
¿Belleza y fealdad, que son? Condecoraciones burdas tanto materiales como emocionales. Dividido he comenzado pero tarde que temprano despertaré de aquella pesadilla o de esta porquería inmunda que me ensucio mi corazón, mi espíritu, mis ganas de vivir y no desistir a mis propios cangrejos.
Combinación secreta de sabores que reclaman por la injusticia y la justicia, por el brillo de un león que ha muerto. Mi mente puede quebrantar, pero mi corazón puede iluminar por medio de una simple comunión.
Sirena del asfalto que anuncia su paso por todo su girar. Enormes aviones que nos recuerdan libertad. Suspiros que matan a oídos estúpidamente pulcros.
Cielos primarios, envidias casuales, salidas apresuradas, cuerpos que nos recuerdan ropas de las ropas. Huesos mentales por roer, caminos enmarcados que suceden mi placer de ver. Files miradas, otras tocadas, las últimas trastocadas y las últimas trastornadas ven por lo que se lucha. Abrigados de néctar en donde solo se paran...
