Despertar
Fue esa mañana que con su recio vibrar me despertó y conocí la caída de un viejo vicio imaginativo, que había conservado durante unos años en el cajón de los recuerdos, apaciguado por el ejercicio de levantar un libro que desnudo mi pensar.
Acostumbrado a escuchar el estruendoso gritar de una naturaleza inquieta e impaciente por alimentar esas hambrientas boquillas que reclaman un lugar en ese pequeño hueco.
La medida justa para entonar un himno lleno de agradecimiento, justicia y perdón. La repetición de una ineludible obsesión por brillar en lo más oscuro del mar.
El pequeño sonar de un submarino que moja de inspiración todo lo que se encuentra a su alrededor. Luz que solamente viene del reflejo de una estrella llena de vida y amor.
Renuencia hacia un sendero de ilusión que me recuerda su misma canción. Pintura fresca que olvida secarse para poder mostrarse ante una perplejidad inmunda. Retrato de una flor tan superficial como la misma tierra.
