Desde ahí
Todo fue en un abrir y cerrar de ojos adoloridos por el largo letargo de sus invariables formas y curvas simétricas que enlazan dos cúspides de aire hondo. Prolongadas sesiones de justas soluciones centradas en siete puntos de color.
Condición que irremediablemente sofoca su existencia en aquel disfraz repugnante de transpirantes sensaciones y tan limitadas opciones.
Cuerpos celestiales llenos de sabiduría dormida, olvidada y descuidada por el rápido despliegue de vanas justificaciones y prejuicios mecánicos.
Exceso de pensamiento que revuelve la contundencia del caminar hacia el amanecer de un mismo día.
Confines de la memoria que terminarán por trascender las barreras de tan espeso fuselaje imaginativo, tornándose en la Gran Realidad.
